Ánimo

No tengo ganas de estudiar.

Miro el cuaderno insípido en el escritorio, el libro amenazador y la guía interminable de ejercicios. No gracias, paso. Veo el calendario, 5 días para que lleguen los temidos exámenes. Pero igual esquivo el estudio. Debería estudiar, pero hay algo que me lo impide…

Mientras más le escapo, más lo recuerdo. La discusión de ayer terminó muy mal. Le corté el teléfono, sin dar explicaciones. Ella colgó, sin entender mis actitudes. Debería haberle explicado que venía de una semana muy agotadora para mí, y que estaba muy susceptible como para entender las excusas, aunque fueran verdaderas.

Desde el lunes de la semana pasada no paré ni un segundo. Entre los exámenes que tuve y los trabajos que entregué estuve todas las mañanas yendo a la facultad y todas las tardes encerradas en mi casa haciendo tarea y estudiando. ¡No veía el sol! Las únicas caras que veía me hablaban de tarea, facultad, más tarea, más facultad… cansancio. Hasta que llegó el bendito viernes y arroje todas las obligaciones por la ventana. ¡Al fin un día libre y tranquilo! Voy a poder ver a ella, salir y disfrutar estando con la persona que más quiero. Pero no, ella estaba en la misma situación en la que yo había estado durante la semana. Mi necedad no me dejaba entender esa situación ¡yo estaba libre, ella lo debía estar también! Y por mi actitud de egoísta, no pude entender que no era culpa de ella, que todos tienen obligaciones. Pero mi orgullo me venció.

Y es ahora, que retomando el tema me doy cuenta que cometí un grave error. La equivocación fue mía. Pero hay una diferencia entre ese día en que hable con ella y hoy. Hay algo distinto en mí que me hace ver las cosas de otra forma, más calmado y realista. La llamo a la casa y le pido perdón mil veces y una más. Y me entiende y me perdona. ¡Las palabras que estaba esperando! Me siento más alegre y realizado, mientras hablo con ella por teléfono y le deseo mucha suerte con su trabajo.

Y ahora si, miro el cuaderno y el libro y los veo más llamativos. Los tomo y empiezo con el estudio. Pero sigo sin entender porque antes de llamarla no tenía ganas de hacer la tarea y ahora si…

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